El hombre forma parte de un universo sujeto a la ley suprema de "causa-efecto" (karma), que alcanza a todos los seres, a todos los fenómenos y a todos los ámbitos, ya sean físico, psíquico, mental, afectivo, etcétera.
El hombre es un ser libre capaz de orientar su conducta hacia el bien o hacia el mal, y según sea su elección, así serán los frutos generados por ella.
En cuanto agente cuya actividad transforma y altera el equilibrio natural del planeta que habita, le conviene por su propio bienestar y supervivencia sujetar sus actos e interrelaciones al buen orden de unas normas o "principios éticos", basados en el respeto más escrupuloso hacia el entorno y hacia sus semejantes.
Desde que en épocas remotas, los hombres vieron la necesidad de juntarse, formando tribus, para defenderse mejor, o conseguir con mas facilidad el alimento, descubrieron la conveniencia de establecer alguna norma de comportamiento.
La historia de los diferentes pueblos y culturas muestra cómo, en un determinado período de la evolución de las civilizaciones, aparece una gran clase de hombres con la pretensión de vivir de acuerdo a un estatus moral superior (guerreros, nobles, samurais, etc.) cuyo comportamiento estaba regido por un código ético, o "CÓDIGO DE HONOR" .
Así, en el Japón feudal aparecen los samurais, cuya vida estaba sujeta a las normas del Bushido, o conjunto de principios éticos que esta casta de guerreros se transmitía oralmente de una generación a otra, y constituían una regla común de conducta acepta por todos los Bushi, aunque pertenecieran a otros clanes enemigos.
Las reglas del Bushido estaban inspiradas en ideas o creencias budistas, shintoístas y confucionistas, reconociendo que existen valores superiores a la propia vida humana, y aceptando implícitamente la trascendencia metafísica de los actos humanos.
En síntesis, éstos son los principales valores que conforman el código de honor de los samurais:
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La rectitud. Ser capaz de tomar una decisión sin vacilar. Ser justo y objetivo en toda circunstancia.
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El coraje. Hacer siempre lo que es justo, cueste lo que cueste, sin miedo al miedo.
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La bondad. Ser magnánimo y tolerante. Estar siempre dispuesto a perdonar.
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La cortesía. Las buenas maneras, así como el respeto en el trato con los demás y en el comportamiento individual.
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El desprendimiento . Actuar desinteresadamente, sin egoísmo.
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La sinceridad. Decir siempre la verdad. Ser fiel a la palabra dada.
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El honor . El valor, el aprecio a la defensa de la dignidad propia.
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La modestia . No ser soberbio ni vanidoso.
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La lealtad . No traicionar a nadie ni tampoco a sí mismo.
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El autodominio. Control de los pensamientos, las palabras, los actos y las emociones.
- La amistad . Saber compartir, colaborar, ayudar, etc.

Principios éticos de O SENSEI .
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" el Aikido no es una técnica para atacar y vencer a un enemigo. El objeto del Aikido es ponernos en armonía con el universo, y de hacer de nosotros un elemento integrado en el".
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" la verdadera defensa no es solamente el estudio y la aplicación de técnicas corporales; es ante todo la modificación completa de la mente".
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" la verdadera vía de las armas no consiste solamente en neutralizar al enemigo, sino en dirigirlo de tal modo que abandone voluntariamente su espíritu hostil".
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" el Aikido es el principio de la verdad enseñado por el universo, que nosotros debemos poner en práctica en nuestra vida".
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" el Aikido no es otra cosa que la manifestación del amor. El universo creado por el amor contiene la fuerza infinita que permite crecer y prosperar a todo lo que él ha sembrado".
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" en Aikido el espíritu debe estar al servicio de la paz de todos los pueblos de la tierra, y no buscar únicamente la potencia y la conquista. Enfrentarse, vencer o perder no son el verdadero Budo. El verdadero Budo no conoce la derrota. No ser jamás vencido significa no batirse jamás."
Extraído del capítulo "los principios éticos"
de "Aikido, la armonía universal"
de José Santos Nalda Albiac
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